Kids&us

Aún me acuerdo de la ilusión que me hizo inaugurar mi escuela (English Study Centre) de inglés cuando sólo tenía 23 años. Era joven, pero, desde siempre, el inglés había sido mi gran pasión, y enseñarlo suponía una buena excusa para poder llevarlo a la práctica y seguir ampliando mi conocimiento.

En un principio, mi escuela se especializó mucho en un público adolescente y adulto, pero no tardé mucho en darme cuenta de lo que actualmente confirman los titulares de la prensa: que pese a los años que nuestros estudiantes estudian inglés, el nivel medio de competencia es muy bajo ¡Qué desengaño! Decidí que no quería resignarme a pensar que mis alumnos formarían parte de las estadísticas que confirman el fracaso del sistema y de la metodología tradicional.